En la Guajira colombiana se encuentra una de las tribus indígenas más tradicionales y recursivas de Latinoamérica, la wayuu. Esta cultura se destaca fuertemente por mantener una separación con el modernismo y luchar por seguir con su cultura y creencias. Un aspecto en el cual la comunidad wayuu se destaca por ser una tradición que hoy en día se mantiene es por la importancia de la mujer y lo valerosa que es considerada. Hoy en día, la mayor parte del mundo moderno es patriarca. El hombre se considera la cabeza de la familia, el trabajador. Pero para la tribu wayuu la mujer es la que recibe este papel. Al ser la base de la comunidad, la matrona, dueña de las propiedades donde viven las familias, es la encargada de mantener el orden. Al contrario de la tradición occidental donde el apellido del hombre es heredado por el hijo, el apellido de la madre es el que los hijos reciben.
La mujer es considerada como lo más importante de la vida del humano wayuu porque vale por dos; en el momento de la gestación, al igual que el hombre entrega su sangre (semen) para crear un hijo, pero al mantenerlo en su vientre por nueve meses le da su carne y su vida. Es por esto que la mujer es sagrada, y en tiempos de guerra es prohibido asesinar a las niñas y mujeres, son intocables. Una mujer fuerte, sabia, que desde pequeña se le es enseñada a ser la organizadora, la matrona. Por esto es que para un hijo de una mujer wayuu, es más importante la figura de su tío materno que su propio padre, y es este el encargado de tomar las decisiones primordiales para estos hijos. En el caso de las niñas, es el tío materno el encargado de decidir si las ofertas en chivos que los pretendientes entregan por ellas son aceptadas o rechazadas. Al vivir en una sociedad de poligamia, la mujer no puede ser celosa, pues los hombres pueden tener más de una esposa.
Parte de la tradición de la niña wayuu que se convierte en mujer, es que desde el momento en el que llega a la pubertad, es encerrada. Durante los primeros días, mientras tiene la menstruación, le dan una bebida compuesta por raices y hierbas para que gane fuerza y esté más abierta y dispuesta a aprender. Durante la semana que tome esto no deberá tocar el piso, por lo tanto se mantendrá en una hamaca.Se determina la cantidad de tiempo que pasará confinada por el nivel de madurez que se le vea adquirir. Este puede variar entres seis meses y 4 o 5 años en los cuales solo puede recibir visitas de una tía o abuela para aprender de ella a ser una mujer respetada, una matrona. Estos 4 o 5 años varían depende de la actitud de la joven, pues al estar dispuesta a aprender y ser reformada, su tiempo se acorta (al contrario de si ella demuestra oposición y rebeldía frente al aprendizaje). Se escoge a la tía más responsable en el rol de matrona para la tarea influyente que es enseñar. Durante este tiempo también se verá comprometida a tejer. Los tejidos que haga durante su encierro serán de ella para vender cuando salga, que demostrara que ya es independiente. Cuando se le vea la madurez suficiente, la someten a un cambio físico; así terminará el proceso de entrar niña y salir mujer. Éste será el último paso antes de salir. Incluye: un corte de pelo (ya que desde nacimiento no lo cortan), una vestimenta más colorida e intricada y collar y aretes de oro. Al salir del encierro, pretendientes comienzan a proponer ofertas a sus tíos por ella, y cuando alguna de estas es aceptada, la joven debe casarse, y prepararse para tener una familia.
La mujer wayuu representa independencia, sabiduría, y madurez. Desde el momento de su nacimiento hasta el momento de su muerte es la base de la sociedad, la máxima importancia de una cultura. A través de los años la mujer se ha desarrollado junto a su tierra y hogar, y aunque los avances tecnológicos y la interferencia con el resto del mundo reforman cada vez más esta cultura ya que los adolecentes actuales les apena pracicar su cultura. Sin embargo, el respeto hacia la mujer no se acabará, y continuará siendo el símbolo central wayuu.
La Mujer Sin Fronteras
En la Guajira colombiana se encuentra una de las tribus indígenas más tradicionales y recursivas de Latinoamérica, la wayuu. Esta cultura se destaca fuertemente por mantener una separación con el modernismo y luchar por seguir con su cultura y creencias. Un aspecto en el cual la comunidad wayuu se destaca por ser una tradición que hoy en día se mantiene es por la importancia de la mujer y lo valerosa que es considerada. Hoy en día, la mayor parte del mundo moderno es patriarca. El hombre se considera la cabeza de la familia, el trabajador. Pero para la tribu wayuu la mujer es la que recibe este papel. Al ser la base de la comunidad, la matrona, dueña de las propiedades donde viven las familias, es la encargada de mantener el orden. Al contrario de la tradición occidental donde el apellido del hombre es heredado por el hijo, el apellido de la madre es el que los hijos reciben.
La mujer es considerada como lo más importante de la vida del humano wayuu porque vale por dos; en el momento de la gestación, al igual que el hombre entrega su sangre (semen) para crear un hijo, pero al mantenerlo en su vientre por nueve meses le da su carne y su vida. Es por esto que la mujer es sagrada, y en tiempos de guerra es prohibido asesinar a las niñas y mujeres, son intocables. Una mujer fuerte, sabia, que desde pequeña se le es enseñada a ser la organizadora, la matrona. Por esto es que para un hijo de una mujer wayuu, es más importante la figura de su tío materno que su propio padre, y es este el encargado de tomar las decisiones primordiales para estos hijos. En el caso de las niñas, es el tío materno el encargado de decidir si las ofertas en chivos que los pretendientes entregan por ellas son aceptadas o rechazadas. Al vivir en una sociedad de poligamia, la mujer no puede ser celosa, pues los hombres pueden tener más de una esposa.
Parte de la tradición de la niña wayuu que se convierte en mujer, es que desde el momento en el que llega a la pubertad, es encerrada. Durante los primeros días, mientras tiene la menstruación, le dan una bebida compuesta por raices y hierbas para que gane fuerza y esté más abierta y dispuesta a aprender. Durante la semana que tome esto no deberá tocar el piso, por lo tanto se mantendrá en una hamaca.Se determina la cantidad de tiempo que pasará confinada por el nivel de madurez que se le vea adquirir. Este puede variar entres seis meses y 4 o 5 años en los cuales solo puede recibir visitas de una tía o abuela para aprender de ella a ser una mujer respetada, una matrona. Estos 4 o 5 años varían depende de la actitud de la joven, pues al estar dispuesta a aprender y ser reformada, su tiempo se acorta (al contrario de si ella demuestra oposición y rebeldía frente al aprendizaje). Se escoge a la tía más responsable en el rol de matrona para la tarea influyente que es enseñar. Durante este tiempo también se verá comprometida a tejer. Los tejidos que haga durante su encierro serán de ella para vender cuando salga, que demostrara que ya es independiente. Cuando se le vea la madurez suficiente, la someten a un cambio físico; así terminará el proceso de entrar niña y salir mujer. Éste será el último paso antes de salir. Incluye: un corte de pelo (ya que desde nacimiento no lo cortan), una vestimenta más colorida e intricada y collar y aretes de oro. Al salir del encierro, pretendientes comienzan a proponer ofertas a sus tíos por ella, y cuando alguna de estas es aceptada, la joven debe casarse, y prepararse para tener una familia.
La mujer wayuu representa independencia, sabiduría, y madurez. Desde el momento de su nacimiento hasta el momento de su muerte es la base de la sociedad, la máxima importancia de una cultura. A través de los años la mujer se ha desarrollado junto a su tierra y hogar, y aunque los avances tecnológicos y la interferencia con el resto del mundo reforman cada vez más esta cultura ya que los adolecentes actuales les apena pracicar su cultura. Sin embargo, el respeto hacia la mujer no se acabará, y continuará siendo el símbolo central wayuu.